
Que sea tu cuerpo quien me haga,
que su lava serpee mi anhelo,
que a duelo friccionemos llamas
y se deshagan los tímidos tiempos.
Que sea tu boca quien me alimente
con ardiente suspiro sobre el cuello,
que caiga mi pelo como beso en tu frente
y accidenten tus gemidos el silencio.
Que sea tu tacto quien me dibuje
y desnude mi fantasía en tus venas,
que seamos cangrena en las urbes
donde nos fluye el bullir que premia.
Que sea tu sed quien me beba
y su cólera recorra mis vertientes,
que sumemos fiebre saciando la erecta
ingesta pasional dentro mi vienre.
Esencia






